En el Universo Cinematográfico de Marvel, pocos personajes han mantenido una evolución tan compleja y persistente como Thaddeus “Thunderbolt” Ross. Introducido como un obstinado general con una cruzada personal contra Bruce Banner, Ross ha sido un firme defensor del control sobre los superhéroes, empujando constantemente por leyes como los Acuerdos de Sokovia y supervisando operaciones militares contra individuos con habilidades especiales. A lo largo de cuatro películas, su figura se ha mantenido rígida, marcada por su obsesión con el orden, la autoridad y, sobre todo, su incapacidad de aceptar la inclusión de los justicieros en la cotidianidad.
Pero en Capitán América: Brave New World, el personaje da un salto: no solo se convierte en presidente de los Estados Unidos, sino que también sufre su propia metamorfosis al convertirse en Hulk Rojo. Según el director Julius Onah, esta nueva etapa de Ross surge de un deseo profundo por “reescribir su legado”, motivado tanto por su distanciamiento con Betty Ross como por un intento de redimirse ante el mundo. En este artículo, exploramos por qué el General Ross ha sido proclamado presidente en Capitán América: Brave New World, y qué implicaciones tiene para el futuro del UCM.
El General Ross como Secretario de Estado y su conflicto con los Vengadores
Tras los eventos de Capitán América: Civil War, Thaddeus Ross asumió el rol de Secretario de Estado, lo que le otorgó un nivel de poder político sin precedentes. Aprovechó esta posición para imponer los Acuerdos de Sokovia, una serie de regulaciones destinadas a controlar las actividades de los superhéroes. Su postura frente a los Vengadores lo llevó a encarcelar a gran parte del equipo de Steve Rogers en la prisión de máxima seguridad conocida como la Balsa. Allí, Ross supervisó personalmente su confinamiento en celdas individuales, reafirmando su visión de que los superpoderes sin regulación representaban una amenaza para el mundo.
Durante la visita de Tony Stark a la Balsa, Ross no solo mostró desprecio hacia las explicaciones del multimillonario sobre la responsabilidad de Helmut Zemo, sino que incluso lo amenazó con arrestarlo. Su obsesión por mantener el control lo llevó a ignorar cualquier intento de reconciliación. Desde la seguridad de las cámaras, observó cómo Stark era confrontado por sus antiguos compañeros, especialmente por Clint Barton, quien lo acusó de traición.
Ross continuó su cruzada contra los fugitivos, centrándose en Natalia Romanoff. Su persecución fue tan insistente que incluso intentó desprestigiarla ante la Concejal Hawley, apelando a su pasado oscuro. A pesar de sus esfuerzos, Romanoff logró evadirlo con inteligencia y astucia, dejándolo en más de una ocasión en ridículo ante sus propios subordinados. Es precisamente este historial de mano dura y conflictos mal resueltos lo que hace tan sorprendente que el General Ross sea presidente en Capitán América: Brave New World.
Intentando todo para volver a ver a Betty en Capitán América: Brave New World
Desde su primera aparición en el Universo Cinematográfico de Marvel, el General Ross ha sido un hombre implacable, guiado por su deber y una estricta visión del orden. Pero incluso figuras tan rígidas pueden cargar con heridas emocionales, y en el caso de Ross, esa herida siempre ha tenido un nombre: Betty. Su relación con su hija ha sido una de las grandes sombras en su vida, marcada por la tensión provocada por su odio hacia Bruce Banner y la separación forzada entre padre e hija. Con el paso de los años y tras la caída de varios aliados, Ross empezó a darse cuenta de que sus prioridades quizás no habían sido las correctas.
Gracias a esto, Ross decidió postularse para ser presidente de los Estados Unidos, su poder político creció, apoyado por la guía de Samuel Sterns desde las sombras. Atacado por problemas cardíacos, se vio forzado a acudir al científico loco una vez más. La exposición a radiación Gamma no solo salvó su vida, sino que también sembró la semilla de su propia caída en el abismo. Al rechazar su promesa de liberar a Sterns, Ross provocó un acto de venganza que culminó con él transformándose en Hulk Rojo frente al mundo entero.
En medio del caos, el recuerdo de Betty emergió como su último anclaje a la humanidad. Su transformación y posterior encarcelamiento en la Balsa fueron un golpe brutal al ego de Ross, pero también una oportunidad de redención. Por primera vez en mucho tiempo, él y Betty comenzaron a hablar, a sanar una relación rota por años de conflicto. Puede parecer increíble que el General Ross sea presidente en Capitán América: Brave New World, pero en un universo donde la lógica cede ante el espectáculo, hasta los hombres más tercos pueden encontrar una segunda oportunidad. Y Ross, entre radiación, poder y errores, finalmente la está intentando aprovechar.
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